No hago más que huir. Ya son las cuatro y sigo sin escribir nada. Tengo la impresión de que las paredes de la habitación se van acercando cada vez más a mí.
Espera… no se acercan todas: la que me conduce al balcón parece alejarse. Igual que parece estar alejándose de mí la inspiración, dejándome sola y oprimida entre tres muros oscuros y fríos.
Socorro: la pereza, la frustración y el miedo están pudiendo conmigo.
Ya no hay palabras, no hay ideas, solo silencio.
silencio.